¿Qué es un smartphone?

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Los smartphones o teléfonos inteligentes son una nueva modalidad de teléfonos móviles que incorporan mucha más capacidad de proceso y de movilidad que los dispositivos tradicionales. El desarrollo de la tecnología microelectrónica y de las redes de telecomunicación es lo que ha hecho posible su aparición y su popularización, de forma que son uno de los dispositivos tecnológicos multifunción más demandados en la actualidad por los usuarios.

Desde el punto de vista del hardware, un smartphone es un ordenador de bolsillo que, gracias a las tecnologías microelectrónicas, ha ido acumulando funciones y posibilidades que lo acercan a otros dispositivos de proceso aparentemente más potentes y versátiles. Los teléfonos móviles inteligentes incluyen, como mínimo, un teclado (físico o virtual), una pantalla normalmente táctil, y un importante tamaño de memoria. Hoy en día las fronteras, y también el coste, entre ordenadores portátiles, tabletas y smartphones son cada vez más difusas y los teléfonos inteligentes están entrando en el terreno de los otros dispositivos. A veces, la principal diferencia solo se encuentra en el tamaño y forma del teclado o de la pantalla.

Un terminal inteligente de estas características requiere un sistema operativo específico que lo haga funcionar, totalmente adaptado a la movilidad y a las posibilidades asociadas a la inteligencia. En la actualidad hay diferentes sistemas operativos de esta naturaleza y los que dominan el mercado son: iOS, Android, WP7, Symbian, Blackberry, etc.

Las funciones que cada vez de forma más amplia realizan los smartphones se deben también a la instalación por parte del usuario de aplicaciones (apps), lo que lo convierte en una herramienta muy potente, más allá de servicios ya muy consolidados, como la voz, el correo electrónico o el acceso a Internet. Las aplicaciones acercan al usuario a un nuevo mundo de información, entretenimiento y servicios que hasta hace poco no existía. Gracias a ellas los dispositivos nos permiten hacer fotos, enviar o recibir mensajes de texto, grabar vídeos, buscar información médica, comprar electrónicamente o hacer actividades de banca online.

Si al soporte físico del smartphone le sumamos el sistema operativo, los programas y las aplicaciones que puede almacenar y las redes móviles a las que conecta, tenemos todos los elementos que lo hacen extraordinariamente interesante. Los teléfonos inteligentes lo son también por las posibilidades que ofrece la movilidad, que se basa en unas redes avanzadas. Hasta la aparición de las redes de tercera generación o 3G no se disponía del ancho de banda o de las velocidades de datos necesarias para que los smartphones pudieran aprovechar todas sus prestaciones. Con la expansión de las redes 3G y la progresiva implantación de las 4G, los teléfonos móviles han podido elevar y mostrar su inteligencia.

Como resumen, los smartphones empiezan a ser los terminales móviles más vendidos, sobre todo en los países desarrollados, y se han convertido en un dispositivo fundamental para los usuarios, especialmente los más jóvenes: lo tienen muy cerca la mayor parte del tiempo, les acompaña a su lado en la mesilla de noche mientras duermen, lo revisan muy frecuentemente, etc. Esos mismos usuarios reconocen, en un porcentaje muy elevado de casos, que no pueden vivir sin él.

Desde el punto de vista tecnológico, los teléfonos móviles inteligentes ponen a disposición de sus poseedores una potencia informática sin precedentes y les permiten estar permanentemente superconectados. Estos hechos provocan una cantidad enorme de consecuencias. Una de ellas es que las redes de telecomunicación deben hacer frente a un volumen de tráfico de datos que crece exponencialmente y que obliga a los operadores de telecomunicaciones a grandes retos y a gestionar de forma cada vez más eficiente sus redes. Otra consecuencia es que los usuarios y las empresas o instituciones en las que trabajan empiezan a ver las posibilidades de compartir los terminales. Es decir, el smartphone que los ciudadanos tienen y utilizan en su vida privada pueden usarlo también en su entorno profesional, compartiendo costes y gestionando adecuadamente los temas de seguridad. Este fenómeno que está revolucionando las comunicaciones en la empresa se denomina BYOD (Bring Your Own Device o trae tu propio dispositivo). Estas consecuencias son sólo una muestra del mundo digital que nos espera y al que los teléfonos móviles inteligentes nos van a ayudar a llegar. Un mundo en el que la movilidad, los datos y las aplicaciones nos ayudarán a crecer como individuos y como sociedad.

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