¿Qué es la seguridad online?

Desde los tiempos más antiguos la seguridad siempre ha sido una de las preocupaciones básicas de las personas, de las organizaciones y de la sociedad. Pero hoy en día, con el avance de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), este tema adquiere una nueva dimensión. El creciente uso de este tipo de tecnologías por el sector económico, las instituciones y los ciudadanos las hace un elemento básico en el mundo actual y, a la vez, las convierte en el objetivo de amenazas de todo tipo contra su seguridad. Por tanto, ¿qué es la seguridad online? Es el conjunto de técnicas, herramientas y procedimientos que permiten proteger los sistemas, las comunicaciones y los datos que se manejan en el universo TIC.

En el mundo de la seguridad online se puede hablar de dos grandes apartados. El que tiene que ver con las personas y el que protege a las organizaciones. Ambos tienen tratamientos y herramientas muy distintas.

La primera de esas dos áreas de seguridad online presenta un carácter más personal e individual y está relacionada con la protección del funcionamiento de los equipos y dispositivos, con la privacidad, con la protección de los datos personales y con la seguridad en las transacciones económicas. En todos los casos, que se refieren tanto a los equipos fijos como a los dispositivos móviles, existen herramientas de seguridad. Curiosamente, y según diferentes encuestas, a los usuarios individuales les preocupa mucho más, por ejemplo, la utilización de los datos personales proporcionados en Internet que las posibles amenazas de seguridad en sus teléfonos móviles.

Por otro lado, la seguridad electrónica de las organizaciones está mucho más desarrollada tanto por los valores económicos en juego como por su importancia estratégica. En la actualidad, las amenazas que afectan a la sostenibilidad de las empresas y a la continuidad de negocio son considerables. En este sentido, destacan los retos que plantean la creciente movilidad de los empleados, la competitividad en el mercado, los clientes descontentos, el uso creciente de las redes sociales, etc. Todo ello se combina con el uso cada vez mayor de nuevas tecnologías y aplicaciones (cloud computing, big data, smart cities, Internet de las cosas, Internet Industrial, etc.), que implican sofisticados usos y manejos de datos e información que deben ser protegidos contra múltiples amenazas. Las TIC nos llevan a un mundo digital con infinitas posibilidades, pero que también puede implicar que se multipliquen los ataques, ya que hay mayores dificultades para proteger las redes, los servicios y las aplicaciones.

Existen aspectos y situaciones del mundo online que son especialmente sensibles a los temas de seguridad. Las bases de datos (que muchas veces almacenan registros de clientes y otros datos confidenciales del negocio), los dispositivos móviles (crece de forma notable el número de programas maliciosos, o malware, dirigidos a este tipo de dispositivos), los buscadores, las redes sociales y los portales de comercio electrónico (que en la actualidad son los lugares con mayor concentración de amenazas), el BYOD -Bring Your Own Device- (que permite que los empleados utilicen en el entorno laboral sus dispositivos personales), o la escasa frecuencia con la que los usuarios actualizan su software son algunos de ellos.

Otra amenaza a la seguridad que ha ido tomando protagonismo en los últimos años es el phishing, que consiste en crear una réplica casi perfecta del sitio web de una institución financiera para intentar engañar al usuario y que revele su información confidencial. La banca y el comercio electrónico son objetivos directos de los phishers, ya que con estos ataques se obtienen directamente beneficios económicos.

Un concepto asociado a la seguridad online es el de la confianza. Para que los usuarios de todo tipo utilicen las nuevas redes, servicios y aplicaciones TIC, y contribuyan al desarrollo de un sector y de un mercado imprescindible para la economía, es necesario que tengan confianza en que su utilización sea segura, que su privacidad y sus datos estén protegidos, y que no sufran riesgos de ningún tipo. En este terreno, el del fomento de la seguridad online, también las TIC juegan un papel fundamental.

Por un lado, las TIC son vulnerables a las amenazas o ciberamenazas, pero por otro son también la solución para este tipo de problemas. Estas tecnologías permiten una seguridad más eficiente, en la que la innovación en las redes y servicios son básicas para potenciar todos los sistemas y mecanismos de protección. Las TIC suponen la primera barrera de defensa de los usuarios ante esas amenazas, pero la situación también requiere un comportamiento activo por parte de ellos, como la encriptación de documentos, el cifrado de datos, las copias de seguridad, la partición de disco, etc., lo que no siempre se produce, especialmente en las pequeñas empresas y en los hogares. Por ello es muy importante mejorar la cultura de seguridad de los ciudadanos y las empresas y la formación en este campo en todas las organizaciones. Es un ingrediente fundamental para que la seguridad online sea una realidad en todas partes, acorde con el mundo digital hacia el que camina la sociedad.

Muchos Gobiernos se suman a la preocupación por la seguridad online y están preparando planes y estrategias específicas para ello. Esa preocupación incluye los temas de defensa y de ciberseguridad aplicada a los intereses nacionales, pero también contempla las amenazas a la estabilidad económica de un país, a sus empresas y a todos sus ciudadanos en el uso de las redes y servicios. La seguridad es necesaria para el correcto funcionamiento de las TIC y para su uso con confianza y, a su vez, las TIC son necesarias para garantizar la privacidad y la seguridad en el universo digital.

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