¿Qué es la fibra óptica?

Una de las características del mundo de las comunicaciones es que el ritmo de innovación es muy alto y continuamente aparecen nuevos servicios y aplicaciones. Unos triunfan y se convierten en masivos, mientras que otros no alcanzan el éxito esperado. Entre los primeros hay algunos casos muy significativos, como pueden ser la telefonía móvil o la banda ancha, que una vez que los usuarios los han probado ya no pueden vivir sin ellos. Son servicios que son necesarios para los usuarios empresariales o individuales y que llegaron para quedarse y para ser universales.

La banda ancha, que afecta tanto a las redes fijas como a la telefonía móvil, presenta una característica adicional. Los usuarios demandan cada vez más velocidad porque a su vez las aplicaciones más solicitadas (envío de fotos, visionado de vídeos, descarga de películas, streaming de música, etc.) así lo requieren. Y los operadores de telecomunicaciones deben proveer esa banda ancha cada vez más potente y rápida, lo que implica importantes esfuerzos de inversión. En el caso de las redes fijas uno de los sistemas que en la actualidad pueden satisfacer mejor las necesidades de velocidad es la fibra óptica. Pero, ¿qué es la fibra óptica?

La fibra óptica es un medio de transmisión de señales de comunicación que se basa en un material transparente y muy fino (vidrio, materiales plásticos, etc.) por cuyo interior circula la información en forma de luz, es decir en la parte del espectro electromagnético correspondiente a las frecuencias ópticas. Los datos se transmiten mediante pulsos de luz emitidos por un láser o por un dispositivo LED (Light Emitting Diode) y, aplicando las leyes de la óptica, se hace que esos pulsos circulen por el núcleo de la fibra de forma que no atraviesen el revestimiento, sino que se reflejen y sigan avanzando.

Otra de las características de la fibra óptica es que, dada la naturaleza óptica de las señales, necesita en ambos extremos dispositivos que hagan las correspondientes conversiones. En el extremo emisor se precisan los láseres o dispositivos LED que convierten las señales eléctricas (los datos) en pulsos de luz, mientras que en el otro extremo se sitúan receptores de luz para reconvertir las señales ópticas en eléctricas (los datos de nuevo). Estos receptores son parte del Optical Network Termination (ONT) o punto de terminación óptico, que supone el final de la línea de fibra y el inicio otra vez de las conexiones de cable convencionales.

Entre las ventajas de la fibra óptica destacan que permite un ancho de banda elevado, y por tanto grandes velocidades de transmisión de datos (con cifras mínimas, por ejemplo, de decenas de Megabits por segundo en el caso de hogares), que dichas velocidades son muy estables, que posee unas dimensiones reducidas y un peso bajo, que es muy flexible desde el punto de vista físico, que no se ve afectada por las interferencias electromagnéticas consiguiéndose una calidad de la transmisión buena o que no produce interferencias en otros sistemas cercanos. El carácter óptico de las señales hace también que se consiga un mayor nivel de seguridad y confidencialidad de la transmisión. Gracias a estas ventajas la fibra óptica se utiliza cada vez más en el campo de las telecomunicaciones. Se venía usando desde hace mucho tiempo en los sistemas que constituyen las grandes redes de comunicación (redes troncales, enlaces entre centrales, etc.) y en las redes de las grandes empresas e instituciones. En estos casos las fibras ópticas se agrupan en cables de fibra, que además llevan otros componentes para darles consistencia y hacerlos resistentes a la tracción.

El otro uso destacado de la fibra óptica en el mundo de las comunicaciones, y con mucho protagonismo en la actualidad, es el que permite llevarlas hasta el hogar o hasta las pequeñas empresas para proporcionar banda ancha de alta velocidad. En estos casos la fibra sustituye a otras tecnologías, como el ADSL (Asymmetric Digital Subscriber Line), y se va extendiendo progresivamente conforme la capacidad financiera y los recursos económicos de los operadores lo permiten. Aquí se puede hablar de la denominada FTTH (Fiber To The Home) o fibra hasta el hogar, capaz de llegar a suministrar velocidades cercanas al Gigabit por segundo. Dependiendo de hasta dónde llega la fibra se pueden encontrar otras opciones como el FTTB (Fiber To The Building) o fibra hasta el edificio.

En los hogares la utilización de la fibra óptica presenta posibilidades interesantes para el usuario, asociadas a ese mayor banda ancha. Así, la descarga de grandes ficheros se realiza en tiempos muy breves, es posible compartir la red doméstica con familiares y no notar ninguna diferencia en cuanto a velocidad y prestaciones, la conexión simultánea de varios dispositivos es viable o se puede disfrutar de aplicaciones que demandan grandes velocidades de datos, como los juegos online, los canales de televisión de alta definición o la televisión 3D, simultáneamente con otros usos. Las principales desventajas son que el despliegue de fibra óptica no llega a todas partes todavía, sobre todo a las alejadas de los grandes núcleos urbanos y que tiene un coste para el consumidor algo mayor.

En definitiva, la fibra óptica es la gran revolución actual en la prestación de servicios de banda ancha en las redes fijas y el elemento fundamental de las llamadas redes de nueva generación o redes ultrarrápidas. Los operadores que disponen de músculo financiero para llevar a cabo el despliegue apuestan por la fibra para dar el ancho de banda que demandan los usuarios y las aplicaciones multimedia del siglo XXI, al ritmo que lo permiten sus finanzas y empezando por las zonas de más demanda y concentración de clientes potencialmente interesados. Y además piden a las autoridades una regulación que favorezca ese despliegue. Con todo ello buscan diferenciarse de sus competidores y fidelizar a sus clientes en un mundo de las comunicaciones electrónicas cada vez más competitivo.

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