¿Qué es la eAdministración?

Como ocurre en muchos de los campos de actividad de la sociedad actual, las Administraciones Públicas vienen sufriendo cambios profundos y continuos, similares a los que están transformando las empresas. Los ciudadanos son uno de los principales motores de esos cambios, ya que son ellos los que aportan los recursos económicos necesarios para su existencia y mantenimiento y, además, demandan a las Administraciones más agilidad, modernidad y eficiencia al menor coste posible. Cumplir estas peticiones sólo es viable hoy con la ayuda de las nuevas tecnologías que, aplicadas a las Administraciones Públicas, constituyen la llamada eAdministración.

Uno de los primeros aspectos de la eAdministración es el que tiene que ver con los trámites que los ciudadanos y las empresas deben realizar con las Administraciones. La vieja imagen de largas colas en oficinas físicas para realizar gestiones se ve transformada hoy por las TIC y convertida en trámites electrónicos realizados a cualquier hora y desde cualquier lugar para ahorrar tiempo, papel, desplazamientos, etc. Las posibilidades que ofrece de trámites electrónicos (impuestos, licencias, permisos, etc.), unidas a las asociadas al acceso a una amplia gama de fuentes de información, hacen que Internet sea cada vez más el canal básico de comunicación de las Administraciones Públicas y que éstas tengan que estar dotadas de los medios más modernos para hacerlo posible.

Esos medios se basan hoy en las TIC y aportan, por ejemplo, la disponibilidad de portales que puedan ser visitados simultáneamente por numerosos ciudadanos y la presencia activa en redes sociales, que son ya el lugar de encuentro de ciudadanos y de empresas. Incluyen la movilidad para prestar servicios de eAdministración en cualquier lugar y aprovechan las prestaciones asociadas a la localización que aporta la tecnología móvil. Pero las tecnologías también ayudan de otras formas. Mediante servicios de cloud computing, que son el soporte tecnológico para la administración electrónica, o mediante técnicas de big data, que permiten el aprovechamiento de la enorme cantidad de datos que generan las Administraciones, bien para la mejora de la gestión o para poner en marcha servicios innovadores o bien para su cesión a terceros, lo que genera interesantes oportunidades de negocio basados en esa información pública. Muchas de las aplicaciones de las TIC pueden adaptarse al tamaño de las instituciones, por lo que son válidas desde el nivel del Gobierno central hasta el de entidades locales o pequeños Ayuntamientos. Asimismo, la creación de negocios aprovechando la información pública puede ofrecer atractivas posibilidades a empresas o emprendedores locales y buenas oportunidades para el desarrollo y la generación de empleo local.

Una parte importante de la eAdministración es la que tiene que ver con las ciudades. En ellas la aplicación de las TIC se engloba bajo el concepto de smart cities, que hace posible que las infraestructuras y los servicios públicos sean más interactivos y eficientes. Incluyen soluciones (gestión del agua, eficiencia energética en edificios, gestión de plazas de aparcamiento, acceso a cámaras de tráfico, etc.) pensadas para optimizar los recursos de las ciudades y aportar información tanto a los gestores de las urbes como a los ciudadanos. Tecnologías como las comunicaciones máquina a máquina (M2M) juegan aquí un papel fundamental. El número de ejemplos y de ciudades que se consideran como smart cities crece día a día.

Más allá de las aportaciones tecnológicas, otro aspecto muy importante de la eAdministración es el que tiene que ver con lo que se conoce por gobierno abierto. Es decir, que la Administración ofrezca una total transparencia de lo que se hace, cómo se hace y cuánto cuesta. Los ciudadanos son cada día más participativos y quieren colaborar, participar de forma activa en las decisiones públicas y saber que se hace con su dinero. El gobierno abierto contribuye así a reducir y evitar la corrupción y los abusos de poder.

Dada la existencia en todos los países y regiones de diferentes niveles de la Administración y de que sus políticas y estrategias nos son a veces similares, otra característica que se pide a la eAdministración es que permita la interoperabilidad de servicios entre esos niveles (por ejemplo entre la Administración Central y las Administraciones Regionales, así como entre ellas). También favorece el uso coordinado de aplicaciones y servicios por diferentes organismos y niveles de la Administración. No hay que olvidar tampoco que, como siempre que se manejan datos de personas y de entidades, uno de los retos y de las demandas a la administración electrónica es el relativo a la seguridad de los datos y la privacidad.

En definitiva, la sociedad demanda servicios públicos de calidad, centrados en los ciudadanos y las empresas y prestados de forma transparente. La eAdministración es la herramienta adecuada para ello. Permite, además, una importante reducción de costes y de recursos por diferentes vías: ahorro energético, menor consumo de materiales (por ejemplo de papel, con el consiguiente impacto positivo en el medio ambiente), menor número de desplazamientos, mejoras administrativas, disminución de las cargas administrativas, aumento de la productividad de los empleados públicos, etc. Gracias a las TIC, las Administraciones Públicas se acercan y facilitan la vida a ciudadanos y empresas, mientras que la sociedad en general se siente más segura, confiada y participativa en la vida pública.

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