¿Qué es Internet?

Hablar hoy de Internet es intentar resumir en un número limitado de caracteres uno de los mayores fenómenos de la historia de la comunicación y de las telecomunicaciones. Su impacto se extiende a todas las áreas de actividad, de ocio y sociales de los seres humanos. Y todo ello ha sucedido en unos pocos años. Pero, ¿qué es Internet? De forma resumida, Internet es un conjunto descentralizado de redes de comunicación conectadas entre ellas que utilizan el mismo protocolo (TCP/IP), lo que hace posible que se entiendan y, a efectos de los usuarios, se comporten como una sola red que cubre todo el mundo.

Sus orígenes se remontan a Estados Unidos y a las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX. Tienen mucho que ver con el mundo universitario y con la necesidad de conectar centros para optimizar los recursos informáticos, escasos en aquel momento, intercambiar y acceder a información, disponer de conexión a alta velocidad y contar con un sistema que siguiera funcionando a pesar de sufrir fallos en la red. A los primeros usuarios de la primitiva Internet se fueron sumando más universidades y agencias del Gobierno, en un proceso que no ha parado hasta la actualidad. Es decir, Internet ha pasado de ser una red de comunicaciones para uso gubernamental en Estados Unidos y financiada con fondos estatales a convertirse en la suma de un número muy elevado de redes conectadas entre sí.

Sobre esa red de redes que el usuario ve como única se han ido desarrollando servicios de todo tipo. Uno de los más importantes es la World Wide Web (WWW o la Web), que es el conjunto de protocolos que permite, de forma sencilla, la consulta remota de portales (websites) basados en archivos de hipertexto, imágenes, vídeos, etc. Otros servicios muy populares en la Red son el correo electrónico, la transmisión y el intercambio de archivos, la mensajería instantánea, los buscadores, la telefonía sobre IP (Voice over IP – VoIP), la televisión sobre IP (IPTV), las redes sociales, los juegos en línea o las videoconferencias. Además, para facilitar su uso, Internet necesita unas denominaciones lógicas y relativamente intuitivas para acceder a los portales y servicios. Son los nombre de dominio, cuya utilización la coordina una autoridad que se denomina ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers).

Más allá de la tecnología que hay detrás de Internet, lo más importante es todo lo que permite y lo que se ha desarrollado a su alrededor. Gracias a la extensión de la banda ancha fija y móvil y a la proliferación de dispositivos, sobre todo móviles, el acceso a la Red está al alcance de gran parte de la humanidad y las predicciones apuntan a que siga el crecimiento en el número de usuarios, lo que en unos pocos años hará que la mitad del planeta acceda con regularidad.

¿Qué hace un usuario en Internet? Muchas cosas. Desde el punto de vista de participación activa, las empresas e instituciones crean portales y servicios mediante los que ofrecer sus productos o aplicaciones, bien para darse a conocer, para captar clientes o para venderlos directamente. Los usuarios, sea en el ámbito laboral o personal, acceden a la Red básicamente para buscar información, usar el correo electrónico (Gmail, Outlook, etc.) o la mensajería instantánea (WhatsApp, Line, etc.), comprar (comercio electrónico), participar en redes sociales (Facebook, Twitter, LinkedIn, Google+, etc.), hacer videoconferencias (Skype, etc.), escribir en blogs o compartir o ver fotos y vídeos (Instagram, YouTube, etc.). En pocas palabras, Internet ha modificado los hábitos de los usuarios y la forma de generar, acceder y consumir la información. De una comunicación basada en mensajes y textos se ha pasado a otra más sofisticada en la que predominan el vídeo, la imagen, la música y las fotografías. Y las redes notan el cambio que requiere cada vez más ancho de banda y más velocidad por la demanda de los usuarios.

Todos estos usos y aplicaciones hacen de Internet una herramienta fundamental para el desarrollo social y económico de las regiones y los países. Promueve la comunicación entre las personas y la integración de colectivos y zonas, mientras que favorece la creación de nuevos negocios, la aparición de emprendedores, la internacionalización de las empresas y el crecimiento del empleo. Internet tiene ya un peso elevado en la economía de los países y su importancia irá creciendo para acercarse a los sectores de actividad punteros en los países. Dado ese importante papel, y para que el desarrollo sea efectivo, es necesario que todos los agentes se esfuercen por combatir la brecha digital que se produce entre los que tienen acceso a Internet y aquellos que por motivos económicos, culturales o geográficos no están en condiciones de utilizarla.

Un punto importante de la economía interna de Internet es que muchos de los servicios que se basan en la Red están financiados por la publicidad, aunque hay otras formas (suscripción, patrocinios, etc.). Tanto la publicidad como el marketing se han ido trasladando al mundo online y retirándose de los medios tradicionales, lo cual supone otra revolución dentro de la revolución en el mundo de la comunicación y con importantes efectos empresariales.

Como red abierta a todas las empresas e instituciones y a todos los usuarios del planeta, Internet es también un lugar en el que son posibles actividades ilegales. El cibercrimen es una realidad en la Red, acompañado de actuaciones cuyo objetivo es, buscando resultados económicos, políticos, etc., atacar sistemas informáticos, portales y servicios aprovechando las vulnerabilidades de Internet, comerciar con productos prohibidos, robar identificaciones o suplantar personalidades. Por ello, los aspectos de seguridad son muy importantes, tanto para los usuarios empresariales o institucionales como para los mismos ciudadanos. Otro aspecto que también preocupa mucho a estos últimos es la privacidad y la protección de sus datos que muchas veces son necesarios para usar los servicios, comprar online, etc. Finalmente también hay que cuidar especialmente aspectos como la protección de menores y los posibles efectos adictivos derivados del uso excesivo de Internet y de sus posibilidades, sobre todo entre los jóvenes.

¿Y qué se puede esperar del futuro de Internet? Pues más desarrollo y crecimiento, así como una transformación fundamental de un modelo más centrado en las personas a otro que pone su foco además en los objetos y las cosas. Lo que viene es el Internet de las cosas, en el que la Red unirá a personas, vehículos, máquinas, procesos o sensores en todo tipo de objetos para poder hacer a distancia cualquier actividad y aplicar inteligencia a todos ellos (smart). Internet nunca duerme y las 24 horas del día los contenidos, aplicaciones y servicios están disponibles para aprovechar las posibilidades de una innovación que sin duda ha mejorado de forma global la vida de los seres humanos y que va a seguir haciéndolo probablemente de formas que hoy no somos capaces ni de imaginar.

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