¿Qué es el cloud computing?

Entre los conceptos más de moda en la actualidad en el mundo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se encuentra el del cloud computing, que en español se denomina como computación en la nube o simplemente nube. Pero, ¿qué es el cloud computing? Se trata de una nueva forma de prestación de los servicios TIC que vale tanto para empresas como para ciudadanos y Administraciones Públicas. Esta forma permite el acceso bajo demanda a través de Internet y de redes convencionales a diferentes recursos TIC compartidos (redes, servidores, sistemas de almacenamiento, software, aplicaciones, soluciones, servicios o datos). La configuración de esos recursos se puede modificar rápidamente, en función de las necesidades del usuario y sin demasiados esfuerzos de gestión por parte del proveedor.

El extraordinario desarrollo de los dispositivos móviles y la extensión del acceso a Internet, unidos a las propias necesidades de los usuarios, han hecho del cloud computing una herramienta fundamental para que ciudadanos y organizaciones puedan trabajar, buscar información o acceder a servicios desde cualquier ubicación y en cualquier momento, de forma sencilla y económica.

Realmente el cloud computing no sólo supone un cambio tecnológico sino que trae consigo grandes transformaciones empresariales y la creación de nuevos modelos de negocio. La clave está en cambiar las grandes inversiones que normalmente requieren las áreas de Tecnologías de la Información en las organizaciones (centros de proceso de datos, redes internas, recursos humanos, sistemas de seguridad, etc.) por los servicios de proveedores que se contratan bajo demanda. De unas inversiones y costes fijos se pasa a un coste variable, adaptado a las necesidades de cada momento sin que se generen situaciones de falta o exceso de recursos. Todo ello implica un coste ajustado y menor que el requerido por los modelos anteriores, que se deriva del pago por el uso exclusivamente de los servicios consumidos. El mismo concepto se puede aplicar a menor escala a los ciudadanos o personas individuales.

Las características específicas del cloud computing son las que lo diferencian de los modelos de uso y explotación tradicionales de las TIC. Entre ellas destacan la configuración de las necesidades sencilla y directa (un auténtico autoservicio) y modificable rápidamente (el usuario tiene la impresión de que los recursos son ilimitados y que están siempre a su disposición); la disponibilidad en cada momento de las tecnologías más innovadoras que aplica el proveedor del cloud; el acceso mediante las redes y los terminales estándar; la compartición de recursos con otros usuarios; la facilidad y transparencia para conocer el nivel de servicio que se recibe, lo que facilita los mecanismos de pago; la oportunidad para que la empresa u organización pueda poner el foco en su negocio o actividad y no dispersarse en los temas tecnológicos, o una mejor posición para facilitar la recuperación ante todo tipo de desastres y catástrofes.

Los proveedores de cloud computing, que por la naturaleza de la tecnología puede estar ubicados en cualquier parte del mundo, ofrecen diferentes niveles y tipos de servicios a los clientes. Entre ellos destacan tres: Infraestructura como servicio (IaaS), Plataforma como servicio (PaaS) y Software como servicio (SaaS), en los que respectivamente se ofrecen al usuario la infraestructura informática, las plataformas informáticas y las aplicaciones como servicio. Estos recursos y servicios se despliegan por parte de los proveedores y se comparten entre usuarios de distintas formas. La primera es mediante una cloud pública, a la que acceden distintos tipos de clientes mediante redes convencionales. Otra es a través de una cloud privada, que utiliza en exclusiva y controla la entidad usuaria. Y la tercera en importancia es la cloud híbrida, que se caracteriza por mezclar las posibilidades de las públicas y de las privadas. Todos estos tipos de cloud tienen como una de sus prioridades salvaguardar la seguridad y privacidad de la información que gestionan.

Las aplicaciones del cloud computing se extienden a todos los sectores. Desde las Administraciones Públicas hasta campos tan distintos como la atención sanitaria, donde la presión de los pacientes también ayuda, o la defensa, al que aporta nuevas formas de organizar y gestionar su información y sus operaciones, pasando por otros como el agroindustrial, el turístico, el energético o el cultural.

Las peculiaridades del cloud computing imponen más exigencias tanto a los proveedores como a los usuarios y hacen que sea necesario cuidar diferentes aspectos, para aprovechar todas las ventajas y posibilidades de la tecnología. Entre esos aspectos hay que tener en cuenta los niveles de seguridad, la protección de los datos de los usuarios, las características legales y jurídicas de los contratos entre el proveedor y el cliente (condicionadas por la deslocalización de los servicios, por los modelos de pago por uso y por las consecuencias de la compartición de equipamientos entre distintos clientes), las características de la contratación con la Administración Pública (que suele ser un sector con un alto potencial de despliegue de servicios cloud), etc.

En el actual mundo tecnológico dominado por una innovación permanente y acelerada, el cloud computing empieza a ser ya una realidad consolidada. Las organizaciones están cada vez más adaptadas a la nueva forma de entender y disponer de hardware y software, a la vez que tienen cada vez más experiencia en el aprovechamiento al máximo de la tecnología. Y los ciudadanos van detrás. Este camino, que es irreversible, no ha hecho más que comenzar y, superando la mayor barrera para su utilización como es la seguridad, tiene un recorrido extraordinario. La nube es ya la base del empleo de las TIC por parte de los usuarios que buscan la movilidad, la potencia de los recursos, la sencillez de manejo y el bajo coste.

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